EL ULTIMO AMOR


EL ULTIMO AMOR

Hace cien años y un poco más, en 1894, escribí un libro. Una novela - EL ULTIMO AMOR - pero, en ese entonces, no pude leer el escrito final. Ella, La Muerte, lasciva y seductora, se avalanzó sobre mi, me arrastró con ella, mientras el clamor de los paseantes y algunos testigos entonaban la frase:

_ "¡Figuraos que le ha atravesado el corazón...!" resonó en mis oídos como un último recuerdo.

Hoy, cuando se vislumbra la primera lluvia de otoño, irrumpiendo mi sosiego, el cartero me ha entregado un sobre proveniente de tierras lejanas. Y en su interior, entre aromas de jazmines y frescas madreselvas, un minúsculo libro, ya envejecido.

No hay notas ni señas del remitente...

No obstante, al hojear las tersas hojas del librito, ellas aparentemente han acogido 'In Fraganti" un montón de frases y parráfos lanzados al aire con su aliento y su fragancia. Tal vez, "Ella" se apiadó de mí.

Cualquiera sea la intencíón - entre la vanidad de su suspiro y el desvanecimiento de mi voz - trataré de leerlo antes de pasar mi último invierno en la tierra. Pues he decidido dormirme en la nieve entre los fríos copos de nieve, caminando a mi encuentro con la eternidad.

Será, ésta vez, un paseo infinito bajo la luz de la luna llena.

_ "Y, lanzando una carcajada espantosa, salió corriendo de aquella casa, en donde en tan corto espacio de tiempo, había encontrado la vida la muerte."

[Texto y Fotografía: Alfonso A.Tobar]

Alfonso A. Tobar